Los samarios prefieren el bonito y el jurel en esta Semana Mayor

Como es tradición, durante la Semana Santa el pescado se convierte en el alimento central de las familias creyentes de la religión católica.
En Santa Marta, este tipo de alimentos permanece presente durante todo el año pues su ubicación privilegiada a orillas del Mar Caribe permite que actividades como la pesca se desarrollen de forma cotidiana y que el pescado se mantenga como un elemento esencial en las comidas familiares.
Sin embargo, la llegada de la Semana Mayor implica un aumento en la demanda de este alimento, debido a que la tradición indica dejar de comer carnes rojas, siendo que con esto “se conmemora la muerte de Jesús”.
OPINIÓN CARIBE visitó una de las plazas más concurridas de la ciudad dedicada a la venta de pescados y mariscos. Allí, Julio Oliveros, vendedor con más de una década de experiencia en el tema, explicó al medio que este año, como los anteriores, el bonito y el jurel se han convertido en los más buscados, pues, además, explica que están en “subienda”.
El bonito, sobre todo, es una especie carnosa conocida especialmente por los samario debido a que las costas de la ciudad son un lugar propicio para su desarrollo.
Este año, los precios por pescado se ubican hasta en $20.000, con regateo, hasta el $18.000. El jurel, por otro lado, a $12.000 la libra.
“El jurel se come guisado, frito, en sancocho, en bistec, salpicón, es miltifuncional”, explica jocosamente Oliveros.
El bonito, en cambio, es preferido para la preparación de arroz y salpicón.
Además, también protagonizan la faena de pesca y ventas, el bocachico y la cachama o mojarra negra.
En Santa Marta los pescados retoman protagonismo cada año con el comienzo de los días santos, sin embargo, su papel en la cotidianidad samaria nunca deja de ser relevante, su importancia es notoria en los principales sitios de venta de alimentos, en cualquier momento del año, se pueden degustar y mejor si es al frente del mar.




